FERRUM IGNIS

05.09.2019

La serie de obras que se presentan en este catálogo generan una unidad caracterizada por la expresividad y la maestría alcanzadas en el manejo del metal. Una figuración que juega entre los alaridos que se alargan en las sombras de los árboles o en la erección de los tótems construidos por la imaginación rampante de Marco.

Para quien ignora la trayectoria del artista mexicano, esta ígnea constelación trazada por universos dramáticos que componen el cuerpo de obra exhibido en la Galería Luis Adelantado, parecerían fruto de una misma secuencia creativa, composición gestual de un mismo impulso… Escenarios de múltiples actores en las series de Bacanal Sobria, antropomorfías que nos hacen cuestionarnos si los rostros lobúnos, reptilianos o pajarescos no son en realidad lo que se esconde detrás de todos los bípedos que nos llamamos humanos.  El misterio de esta orgía de siluetas y teatro de sombras nos la revela el propio Marco, son resultado del taller de dibujo al desnudo al que asiste desde hace muchos años, religiosamente, todos los jueves, para obtener inspiración de los cuerpos que ahí se presentan. Esta multitud ahora reunida en las generosas salas de la galería, nos abre una invitación a navegar en la vastedad de posibilidades que la imaginación, la fiesta y el ritual nos brindan.

Si interesará recorrer las ramas del árbol genético de referencias que habitan la mirada del artista encontraríamos versiones más juguetonas de Calder (sí, hay circos más eléctricos aún), el mismo romance entre la intemperie y la obra de Kiefer, al igual que impúdicos devaneos picassianos entre las fiestas que habitan sus personajes.

Alianzas relevantes o no para comprender la maduración de las formas y la persistencia de una inocencia sospechosa. 

Pero, no todo puede provenir del dibujo al natural ¿o sí? al leer la articulación de patas, columnas vertebrales, brazos, pezuñas o lomos de sus Cazadores invisibles viene a la mente una nueva teoría de la filogénesis, encadenamiento de seres que nos hablan de un principio creativo biológico-onírico. Erectas como signos de interrogación de la cosmología secreta de su autor, que nos proporciona fragmentos de su gramática hasta encerrarlos en un homenaje a San Ranieri II, portal metálico de la tradición escultórica que se derrite entre las escamas convertidas en manos, convertidas en tacones, convertidas en mandíbulas, convertidas en algarabía plástica.

Portales que transmutan en reflexiones de símbolos y artefactos antiguos, una celosía que oscila entre una pieza para alcoba del periodo Almohade o la deconstrucción de la estrella de David. Ecosistema en el que cohabita con la planimetría explosiva- reminiscente de un microchip o una vista aérea de la ciudad- en óleo que está a punto de ser atravesada por un tiburón cangrejo que navega la sala principal del recinto, mientras unos caballos con piernas tan pesadas como las alas de los albatros de Baudelaire se dan un manjar de aire que impulsa a un barquito lleno de micro-canes amarillos.

¿Qué fuerzas conjuntan en una misma exhibición la magnificación de un radiolario y la síntesis gestual de un elefante?

Persiste la pregunta, qué quiere decirnos Marco con este amplio espectro anatómico que recorre vericuetos múltiples de la figuración? O sólo es el capricho que asemeja el pulso de la naturaleza para lanzar un organ-ísmo más a caminar por ahí?

En los totems, provenientes de la abstracción que las sombras de los árboles producen, sus figuraciones de pesados peces metálicos que levitan en el aire, islas y naufragios viven constantes reflexiones sobre las alteraciones del mundo presente en el que habitamos; nuestros océanos develan una oxidación tal que es posible decir que su composición química ha cambiado, y la de sus habitantes también. La aparente inocencia con que se nos aparecen estas esculturas, transmuta en símbolos lúdicos, a mitad de camino entre el juego y lo tenebroso..

El paisaje que perfila Ferrum Ignis, se vuelve un campo de signos que nos voltean a ver familiares desde claroscuros propositivos de otras imaginaciones, deseos satisfechos y variabilidad infinita, aun cuando también esconden espesas capas de realidades turbulentas que Marco pone a nuestra consideración.

Mariana Mañón